Caminando de lado por el mundo

Como todo el mundo que me conozca puede asegurar, soy un Citroënero total. Supongo que como tantas cosas, a pesar de lo que digan los expertos, estas cosas se heredan y las sensaciones que se sienten a bordo de un coche, igual que las que te impulsan a elegir una novia u otra son parecidas desde el punto de vista de padre e hijo. No voy a establecer una nueva teoría genético-conductual, es sólo una idea que tengo.

Yo cuando voy a bordo de un Citroën, cualquiera de los que hemos tenido en esta familia, siento algo distinto al resto de los coches. Siento una sensación de calma, de tranquilidad, de separación con respecto a la realidad. Los coches de los que hablo incorporan una tecnología conocida como suspensión hidroneumática. Esta suspensión utiliza un líquido viscoso de fabricación especial, conocido como LHM (o LHS) para comprimir gas, que es el que absorbe el impacto de las ruedas contra el firme de la carretera. Esta tecnología fue creada por Citroën y se utiliza o ha sido utilizada por Citroën (y Peugeot desde la constitución de PSA-Citroën), Mercedes-Benz, Rolls-Royce y Maserati (cuando fue adquirida por Citroën en los años 70). Este sistema se puede emplear para accionar y servoasistir distintos sistemas del automóvil, como la dirección, los frenos e incluso elevalunas y faros direccionables.

Hay muchas personas que consideran que esta suspensión falla con facilidad, que es cara de mantener y que reduce la confianza en general con respecto al vehículo. Hay que respetar todas las opiniones, pero pienso que tales opiniones son basura, puesto que mantener una tecnología propia viva por una compañía como Citroën durante 50 años, salvando el resto de compañías de vehículos de superlujo, que “pueden permitírselo” es un gran logro, y algo tiene que aportar al concepto de comodidad y seguridad. Todos los detrimentos de esta tecnología se deben a que no está extendida y por tanto, lograr una correcta puesta a punto y mantenimiento del sistema por técnicos no habituados (personal no de Citroën o de Mercedes) es complicado. Las ventajas de un sistema así son algo en lo que no voy a ahondar, hay que experimentarlo, pero puedo poner dos ejemplos. Comparar un Citroën Xantia (por ejemplo) cargado con 400 kg de equipaje con otro igual sin carga en una autopista… no hay diferencia, misma altura de rodaje, mismas características de suspensión. No hablamos de muelles. Otro ejemplo, intentar cruzar con vuestro -insertar aquí cualquier modelo de coche- un agujero de 40 cm de profundidad. Una prueba de fuego para los bajos, pero en una suspensión hidroneumática se puede elevar el coche del orden de 20 cm adicionales para salvar baches abismales.

Este sistema fue implementado totalmente para el Citroën DS en 1956 (ya había aparecido de forma parcial en el Traction Avant de un año antes), uno de los coches más avanzados y elegantes de su momento, el mítico “Tiburón”. Este coche, que siempre había ocupado un lugar preferente en mi olimpo automovilístico particular (por razones que no vienen al caso), disponía de una cantidad de innovaciones realmente asombrosa. Vuelvo ahora a los faros direccionables, que se convierten de repente en el tour de force de esta entrada. Yo había pensado que los faros direccionables eran una innovación relativamente reciente de la industria automovilística. Eso fue hasta que me enteré de que, a pesar de que Citroën no los inventó, sí fue la versión de 1967 del Citroën DS el primer vehículo equipado de serie con faros direccionables. Así que realmente, es otra vez la misma historia. Han pasado casi 40 años y fabricantes como BMW, Audi, Mercedes e incluso la misma Citroën nos venden esta tecnología como puntera y la ponen como equipamiento opcional en sus vehículos de gama media-alta. ¿Por qué? Parece que cada año que pasa se redescubre la rueda, pero el efecto final son coches a medias, ¿por qué, por ejemplo, un Peugeot 206 no puede tener de serie una tecnología con 60 años de antigüedad y 40 de uso?

Citroën DS con faros direccionables

¿Por qué para tener suspensión hidroneumática y faros direccionables en la actualidad hay que gastarse más de 20.000 €? ¿Acaso la vida de un conductor no vale unos cuantos Euros? ¿Por qué estos equipamientos de seguridad no son obligatorios? Súbanse a mi Diosa y cambiémosle el sentido a este Mundo Cangrejo.

One comment

  1. Wah! xD Mi madre tuvo un tiburón de 4ª o 5ª mano allá por los finales de los años 80, que tiempos aquellos!. Y si citroen mola, el coche de mi tio es una pasada (un C5) creo y cada vez me gustan mas xD, que asco doy

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s